Los formadores tenemos mucha suerte de compartir nuestra vida con otros adultos formados, con sus motivaciones, sus pasiones, sus inquietudes, en resumen 'su ser' coincido plenamente, la pasión se respira en los espacios de comunicación. Es cierto, que cada edad tiene sus distracciones, pero no por eso los pondremos a 'caldo', ellos …sí señor...son los protagonistas...es para, por y con ellos que se crea un espacio de intercomunicación.
El otro día un contacto en Linkedin, un profesional con pocos años, me decía que ya era mayor para aprender con predicadores que aburren y que escriben con mayúsculas pensando que tiene la razón absoluta, y ralamente aunque no lo había pensado nunca, creo que tiene mucha razón.......'En mundos autoritarios y dogmáticos solo se requiere - y se busca- la simplicidad, la técnica y unas órdenes claras' ……esto ocurre mucho en el mundo empresarial, sobretodo en el que yo he vivido y vivo, la cultura del humo.
¿Será posible el conocimiento científico en este contexto?¿El conocimiento de nuestro trabajo?. La esperanza es precisamente eso, 'la cultura más que transmitirla hay que sentirla y vivirla', quizás así podamos enamorar y motivar....como hicieron conmigo grandes maestros, empezando por Bécquer del que me enamoré en mi adolescencia, es cierto que quizás no ha aportado a la humanidad tanto como otros, pero para mí, todos son igual de válidos...siempre que me han sido cercanos a través de sus libros - es una pena que no tengan blog- pero por otro lado el leer un libro también es una manera de 'conocer' a su autor y de acercarse a él.
En este sentido, totalmente de acuerdo en leer a 'nuestros maestros' en su fuente de vida, en este sentido a mi Gauss me enseñó mucho, sobre sus estructuras y su lenguaje no formalizado en aquella época...entender un razonamiento humano cuesta tiempo y esfuerzo pero vale la pena.
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