viernes, 18 de febrero de 2011

Derivamos del círculo a la espiral


Estoy totalmente de acuerdo en que la nostalgia vende, pero solo sirve para vivir - si a eso se le puede llamar vivir -en el pasado.

En este apartado hay una reflexión que me ha hecho pensar algo de lo que no era consciente, dice así: ' Nos vamos aproximando al conocimiento pero nunca llegamos...la espiral no solo mantiene lo que sabemos, sino que incorpora lo que vamos aprendiendo y no tiene final’. Aquí hay dos conceptos que me sirven de ítem, la espiral hacia un punto atractor o la espiral de un punto repulsor. A parte de otro ítem: el concepto perfección.

Si hablamos de una espiral hacia un punto atractor la analogía es tremenda porque nos atrae de una forma imparable iteración a iteración hacia ese límite matemático, ese punto fijo, el conocimiento. Pero por otro lado, si la espiral nos aleja del punto fijo porque este es repulsor nos lleva a otro punto fijo que será atractor de otra espiral, pero nos aleja de éste, quizás porque a los adultos no da miedo el conocimiento, quizás la cantidad de información a la que tenemos acceso y que nadie nos ha enseñado a seleccionar. Miedo a ser rechazados ante la  juventud que cada vez está mejor adaptada a la realidad cambiante. Miedo a lo que a partir de ahora se va a hacer o ser. Pero se ha de vencer en busca de otro punto atractor de otra espiral.

Todo ello, el límite al que nos acercamos pero que está en el horizonte, me recuerda al concepto de perfección. Es un término que suena a absoluto, porque perfecto es algo indiscutible, incuestionable y por tanto, carece de subjetividad y de relatividad. Es mejor la imperfección. El derecho a la variedad, a las diferencias de criterios o de perspectivas, al error como fuente de.... como humano me gusta pensar que tiendo no a la perfección sino al equilibrio, a la armonía, a la complementariedad e interdepencia...tender al desarrollo ilimitado.




No hay comentarios:

Publicar un comentario